Creciendo Juntos

Programa de Accesibilidad Universal del Ayuntamiento de Piélagos


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MI ABUELA

TITULO: MI ABUELA

PSEUDONIMO: ESMA

Rubio, esbelto, pelo  corto, testarudo: Así es Inán, perro guía de mi abuela.

Mi abuela tiene una enfermedad (retinosis pigmentaria). La tiene desde los siete años, va perdiendo la vista poco a poco.

Su enfermedad no tiene cura. Con unas gafas especiales ve un poco mejor, pero no la sirven de mucho.

Por esta enfermedad no ha podido hacer algunas cosas que le hubiesen gustado, por ejemplo conducir.

Una de las desventajas es que cuando viaja en avión, aunque va con Inán, necesita que le ayuden. Menos mal que en el aeropuerto tiene un departamento de ayuda a las personas con movilidad reducida.

Estas personas son muy amables, pero cuando se llevan a mi abuela del brazo me siento triste.

En verano fuimos a visitarla, pero el resto del año no podemos porque vive en la isla de La Palma (Canarias), con mi tío Dani. Cuando vamos a visitarla a la playa tenemos que llevarla del brazo, porque allí no puede ir Inán.

            El año pasado al lado de las escaleras había un juguete de Inán y se tropezó con él, con tan mala suerte que se rompió la tibia y el peroné. Mi madre y yo fuimos hasta La Palma, porque en esos días Dani estaba en Logroño.  Perdí una semana de clase, pero  tenía que ir a verla. Fue en mi cumpleaños, me lo pasé muy bien, aunque mi abuela tuviese rota la tibia y el peroné.

            Es muy importante cuidar el espacio en el que viven las personas con alguna discapacidad visual  –aunque también esto sirve para cualquier persona que no tenga ninguna discapacidad-. Si hay objetos por el suelo es muy fácil que alguien sufra un accidente; aunque las posibilidades aumentan cuando  es un bebé, un anciano o una persona con movilidad reducida. 

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HISTORIA DE UN PORTERO

TITULO: HISTORIA DE UN PORTERO

PSEUDONIMO: EL PORTERO VALIENTE

Juego en un equipo de fútbol que se llama Vimenor, juego de portero.

         Un sábado cuando estaba disputando un encuentro vi como un jugador chutaba a portería. Como es normal intente parar el balón pero la mano derecha se me doblo y di un grito que toda la grada me oyó.

         Me llevaron al hospital y resultó que tenía un hueso de la muñeca roto, así que me escayolaron.

Al principio todo fue muy bonito. Mis amigos me preguntaron cómo estaba y alguno me hacía compañía durante el recreo. Pero fueron pasando los días y me fui dando cuenta de que mi escayola resultaba ser un incordio. No podía jugar, entrenar…

         Imagino a la gente cuando está impedida, incluso peor de lo que me encontraba yo. Pero claro, cada uno se queja de lo suyo (así somos de egoístas), pensamos que lo nuestro es lo peor y no es así. Lo mío fue un tiempo pero hay otra gente que es para toda la vida.

         Por esto creo que es muy importante pensar en todo el mundo a la hora de evitar poner barreras a las personas que tienen alguna dificultad.  Se trata de que todos vivamos con comodidad y que se piense en todos cuando se hacen las ciudades, los colegios, los baños, etc. Pero también es importante que atendamos con amabilidad y naturalidad cualquier discapacidad. 

         En mi colegio hay niños niñas con discapacidad intelectual. Ellos no saben lo que les pasa, pero a mí no me gusta tratarles de manera especial, como si fueran raros. Me gusta convivir con ellos normalmente. Algunas personas hablan de manera especial (rara) a los bebés y a las personas con discapacidad. Eso no me parece bien.

         Para terminar diré que lo bueno de mi historia es que conseguí parar el gol.

 


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UN ABRAZO ROTO

TITULO: UN ABRAZO ROTO

PSEUDONIMO: PRINCESA

En abril de 2013 estaba en el patio del colegio jugando al fútbol con mi hermano y mis amigos. Un rato después de empezar a jugar, mi amigo fue a chutar el balón y sin querer me dio en el brazo.

            Buscaba a mi madre que estaba hablando con  mi profesora, pero no la encontrábamos. Después de un rato la encontramos y le dije todo lo sucedido.

            Me llevó al Centro de Salud, donde el médico me tocó el brazo para ver si estaba roto. Me dolió mucho, así que me mandó al hospital para hacer una radiografía. Cuando salí con mi hermano y mi madre llamé a mi padre para que nos llevara al hospital. Una vez allí me hicieron la radiografía en la Residencia y después fui a Valdecilla y allí me escayolaron.
Después de tres semanas me quitaron la escayola. Mientras tanto, en esas tres semanas, aprendí que las personas con discapacidad no pueden hacer las cosas sencillas y habituales, como lavarse, vestirse, comer solos, etc.

            Así que puedo entender, porque lo viví, lo importante que es en esos casos tener una persona al lado que te ayude en las tareas diarias.   


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EL SUEÑO QUE CAMBIO MI VIDA

TITULO: EL SUEÑO QUE CAMBIO MI VIDA

AUTOR: ASPACE

PSEUDONIMO: LOS ESPORADICOS

Me desperté solo en una habitación extraña, no reconocía nada y estaba asustado. Empecé a mirar a mi alrededor: parecía que estaba en un hospital aunque no sabía el por qué.

Comencé a observar mi cuerpo y al inclinarme hacia delante, sentí un fuerte dolor de cabeza. De repente se abrió la puerta y entró mi madre; en ese momento le pregunté qué fue lo que me ocurrió y por qué estaba allí.

Me contó que recibió una llamada del hospital. Le relataron que un grupo de amigos me acercaron allí, al parecer  me habían dado una paliza a la salida de una discoteca y me propinaron un fuerte golpe en la cabeza por lo que perdí el conocimiento.

Yo seguía bastante nervioso sobre todo cuando me di cuenta que no podía mover la pierna derecha. Mi madre me calmó y me dijo que tendría que acudir a rehabilitación.

Esa palabra retumbó en mi cabeza durante las doce semanas que duró mi proceso de recuperación.

Durante unos segundos me quedé paralizado. Había algo que no tenía sentido y entonces me di cuenta. Yo no tenía amigos, estaba siempre en la soledad de mi casa, perdí el contacto con mi madre. Esa discoteca nunca existió… Estaba sumido en un bello sueño, en uno en el que la gente aún se preocupaba por mí.

Entendí que era por mi culpa. Desde mi accidente alejé a todo el mundo porque no aceptaba el no tener pierna. Pensaba que lo peor que me podía pasar era eso, pero aquel sueño fue revelador. Vivía en la sombra de la discapacidad y ahora quería disfrutar de la luz de todas mis capacidades.

Desde entonces soy feliz, un chico que da gracias por ayudar a que los demás aprendan a disfrutar de su vida.


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LA AVESTRUZ CON TROMPA

TITULO: LA AVESTRUZ CON TROMPA

AUTOR: ASPACE

PSEUDONIMO: LOS BLISS

Érase  una vez, un avestruz que tenía algo que la diferenciaba de todas las demás, nació con el cuello rígido y debido a esto no podía realizar la mayoría de sus necesidades por sí misma. Todos los cuidadores del zoo donde vivía le ayudaban a comer, asearse o lo que necesitase.

Un día de mayo recibieron la visita de un grupo de niños del colegio del pueblo de al lado. Los niños preguntaron sorprendidos el por qué la avestruz no podía comer sola como el resto. El guía les explicó que padecía una  afectación que le impedía valerse por sí misma.

Entonces los niños interesados por la historia de la avestruz decidieron que en su clase de tecnología tenían que diseñar un instrumento  para facilitar a la avestruz que mejorase su autonomía en el zoo.

Tras mucho meditar llegaron a la conclusión de que la avestruz necesitaba una “trompa de elefante”.

Con el casco de la bici y el brazo de una lámpara de estudio de uno de los niños montaron la que para ellos iba a ser uno de los proyectos más divertidos de su vida.

Con la ayuda del profesor acoplaron el brazo de la lámpara al casco, lo que hacia la función de la trompa de un elefante.

Cuando fueron al zoo a probar la utilidad de su invento , se quedaron asombradas al comprobar que la avestruz podía hacer lo mismo que el resto gracias a su magnífico invento.

Como muestra de agradecimiento el zoo decidió celebrar una gran fiesta con todos los animales y alumnos del colegio.


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LA DISCAPACIDAD NO ES UNA ENFERMEDAD

TITULO: LA DISCAPACIDAD NOE S UNA ENFERMEDAD

PSEUDONIMO: CORAZON

Cuando yo tenía 8 años un día me levanté para ir al colegio y ya no me encontraba muy bien: me dolía la cabeza y estaba muy cansada.

Llegué a casa,  se lo dije  a mi madre y me puso el termómetro, pero no tenía fiebre.

Me miró todo el cuerpo y no tenía más que unos granos por la barriga y los brazos, pero pensamos, pero pensamos que eran unas picaduras de mosquito.

Al día siguiente cuando me levanté estaba llena de granos. Los tenía por todos los sitios. Manos, cara, piernas, barriga…hasta en la cabeza. Además tenía unos picores que no sabía donde rascarme.

Me llevaron al médico y me dijo lo que nos imaginábamos: Era la varicela.

Me dieron una pomada para darme en los granos y lo peor de todo es que no podía salir de casa en unos días, pero tampoco podían venir a verme porque se lo podía contagiar a mis amigas. Vamos, que me aburrí mucho y estaba deseando estar mejor para poder salir a la calle y ver a mis amigos.

Todos hemos estado alguna vez discapacitados, todos en algún momento hemos necesitado o necesitaremos cuidados: cuando éramos bebés, cuando estamos enfermos y, sobre todo, cuando seamos ancianos.

Sin embargo hay discapacidades que no son como una enfermedad, sino que son consecuencia de un accidente o de la casualidad(de nacimiento): no tener brazos o piernas, no ver bien, nacer sordo,etc.


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MI AMIGO VOLO

TITULO: MI AMIGO VOLO

PSEUDONIMO: QUEVEDO

 

Hace tres días estaba jugando al fútbol con mi amigo. Íbamos perdiendo y faltaban 5 minutos para que terminara el recreo, pero yo se la pasé,  él se aproximaba a la portería y justo en ese momento…¡zas!                                                                                            Dio tal traspié con el balón entre las piernas, que parecía que iba a volar. Cayó apoyando la mano de mala manera y haciéndose daño en los cuatro dedos de la mano derecha.

Después del recreo nos tocaba educación física y como a él le dolía la mano, yo le ayudé a tomar los apuntes que la profesora nos dictaba.

Por la tarde no fue al colegio y pregunté por él a una compañera que vive muy cerca de su casa:

– “¿Sabes que le ha pasado a mi amigo?”

Ella me contó lo que ya me temía:

-“He hablado con su madre y me ha dicho que le han llevado al médico. Es probable que  tenga una lesión importante en la mano, ya que cada vez le duele más”

Por la tarde teníamos clase de plástica y la profesora llamó a su madre para saber qué le habían dicho los médicos. En principio parece que en la radiografía no se apreciaba ninguna fractura.

Sin embargo al día siguiente vino a clase con la mano dolorida y los dedos hinchados. Apenas podía escribir. Cuando volvió por la tarde le habían comunicado por teléfono a su madre, que mirando la radiografía con detalle en el ordenador, se apreciaba una fractura entre los dedos índice y corazón.

Al día siguiente vino con la mano vendada y los dedos inmovilizados.

Desde ese día en que mi amigo tiene la mano inmovilizada y no puede jugar al fútbol en el recreo, yo le propongo jugar al ajedrez, porque sé que le gusta mucho.